Las almas de las plantas han permanecido en “los cielos”, con las estrellas. No han caído en la materia ni están envueltas en las pasiones. Son puras y sanas, es decir santas, razón por la cual poseen la capacidad de actuar sobre las pasiones, instintos y violencias de las confundidas almas de los seres humanos, y, tal como lo formulará Bach, de elevar la frecuencia de sus vibraciones.

Flores que curan el Alma, Ed. Urano

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